3.11.2009

Cíclopes III "el cuarto propio"

Aclaro de inmediato que esto no se trata de una alegoría a Virginia Woolf ni nada de eso. Sólo que una de las características de la personalidad de algunas personas, entre ellas me sumo, es la necesidad de tener un cuarto propio.

Hace un tiempo, cuando conversaba con un amigo también dedicado a esto de hacer música (llamado oficio de compositor), hablábamos de los procesos creativos, cuando de pronto hizo mención a su cambio de casa como un estimulo creativo.

Por un momento traté de evocar si mis cambios de casas han afectado positivamente o no a mi trabajo, pero más allá de llegar a una conclusión posible, lo que si pude recordar, es que los lugares son completamente diferentes, no por su espacialidad, estructura o condición, sino, básicamente por la idea que tenemos de ello.

Es posible que para mi amigo entonces, no fuera que la habitación donde trabajaba fuera más cómoda, silenciosa, aislada, que otros lugares donde había trabajado, sino que puntualmente, era otra. Otro lugar, inapropiado, nuevo, con otras condiciones.

Siempre me ha impresionado como personas necesitan controlar mucho el lugar donde trabajan o viven y otras no. Podemos pensar que el primero en un rasgo casi obsesivo necesita controlar lo externo quizás como equilibrio con lo interno, en cambio el segundo, al parecer, puede desasociar su concentración puntual y su entorno. Lejos de juzgar que me parece mejor o más sano comentaré mi caso.


Mucha gente que viene a mi casa y mira mi estudio me comenta lo agradable que es, y es cierto, he puesto mucho tiempo y energía moldeando un espacio que permita ser más agradable el proceso creativo. Pero al poco tiempo, los factores externos disminuyen, y en eso, lo interno vuelve a ser lo esencial. En este momento lo único que requiero es que en el lugar donde trabajo pueda estar sólo, en silencio y sin interrupciones (que hoy en día es harto pedir). Pero lo estético juega un rol quizás trivial.

Hace algunos años pensaba muy diferente. Uno de mis maestros, me enseñó que todo lo que está en nuestro entorno de una u otra manera afecta nuestro trabajo. Más allá de un orden seudo neurótico por el entorno, se refería a la simple condición de seres sensibles al entorno, y no dudo que tiene razón. El problema es que por un tiempo extremé esa medida al punto de que mi espacio de trabajo fuera un lugar casi sagrado, lleno de ritos y detalles. En ello, me hice permeable a lo externo de una manera absurda, sin saber, que era una condición que yo mismo estaba permitiendo.

Sin embargo, aprendí muchas cosas (palabra clave cuando uno cuenta cosas medias absurdas del pasado), como que al trabajar en un ambiente casi ritual me permitió conectarme con algo más allá de mi interior y eso es bueno, lo segundo, que mantenía casi siempre el estudio bastante limpio y ordenado, donde no faltaba el café, el té y las galletas… y lo más importante, que componer no sólo era mi trabajo u oficio, sino era mi ritual diario.

Lo absurdo a la vez, era que casi nunca me tomaba el té o el café a la temperatura exacta, pues si (felizmente) estaba trabajando concentrado, me olvidaba rápidamente del líquido que tuviera a mi alcance, o cigarro o lo que fuera. Por otra parte, que más allá de lo convencionalmente entendido como un “ideal” de espacio de trabajo, me di cuenta que los mejores momentos creativos fueron con un vino, con mucho cigarro, encierro, estados seudo depresivos, letras apresuradas… o lo peor, nada de eso, nada más eficiente que una pega por entregar al día siguiente. Simplemente ahí no hay pausas, ni pensamientos absurdos, ni cafés ricos, ni limpieza, ni orden… ahí todo es avanzar y pucha que es rico.

En conclusión, si, el entorno ayuda… pero poco. Lo que realmente ayuda es tener las condiciones básicas resueltas y un sentido claro de trabajo, y sino, simplemente igual trabajar, pues el sentido ya se asomará.

Música que acompaña: Giacinto Scelsi - chamber music for strings
a) elegia per thy, for viola & cello (1958)
b) divertimento for violin, no 3 (1955)

11.05.2008

Obama y la nueva política


Esta madrugada fue electo presidente de EE.UU. un ciudadano de origen afroamericano, Barack Obama. Demócrata, de 44 años de edad. Esto no sería noticia si no fuera exactamente lo que simbólicamente significa.

Debemos retroceder sólo algunas décadas (hace 40 años), y comprender cual era la situación racial en Estados Unidos de América. Como ejemplo básico, comprender que en muchos estados estaba prohibido el ingreso de personas de raza negra a universidades, pubs, restaurant, o baños exclusivamente para blancos, entre tantas cosas. Aún hoy pertenecen al grupo social con sueldos más bajos, altos grados de cesantía y alta población en cárceles.

Al parecer sólo el tiempo, y las nuevas generaciones han sido capaces de traer nuevos paradigmas raciales. Sin embargo, sabemos que el señor Obama deberá ser presidente de quienes hoy, más allá del discurso políticamente correcto, aún les cuesta, y costará aceptar que sea un ciudadano negro el primer hombre de USA. La historia de Estados Unidos comienza a cambiar, pero los cambios a veces son duros.


En Chile, se celebró y ovacionó cuando Michelle Bachelet fue la primera presidenta mujer. Los partidos que la apoyaron sin embargo al poco andar se desprendieron de su imagen mediática, luego que un desacierto adquirido del gobierno anterior se pusiera en marcha, el nuevo sistema de transporte. Para que decir la derecha, quienes han hecho todo lo posible por sembrar inseguridad en el país.

Por otra parte, en Bolivia fue electo el primer presidente indígena, Evo Morales. Quienes votaron en las urnas fue el pueblo boliviano, que tuvo el privilegio de tener un representante en el camino político. Sin embargo Morales se enfrentó a una resistencia de clases inevitable, y hoy vemos una situación complejísima, en donde el presidente busca protección para preveer un golpe de estado.


Hoy la ciudadanía estadounidense se ha expresado, pero está claro que no es ser demócrata lo que hace posible que Obama sea presidente hoy, es ante todo el impacto iconográfico que implica ser parte de un hecho en la historia. Es cuando los jóvenes, los pobres y todas las minorías se sienten parte de un cambio, palabra que siempre viene bien cuando las cosas están mal. Es quizás evolución o justicia social. Al igual que en Chile o Bolivia. Es la respuesta al llamado mediático “nosotros podremos”, a la utilización de Internet como red de campaña (y de financiamiento), es la suma de todo lo anterior, más un voto de rechazo a la era Bush, más la necesidad de líderes, en este caso, casi similar a un ídolo pop. (ver web oficial: http://www.barackobama.com )

Pero sabemos que un país es más complejo que el poder político. Quizás por vez primera podremos observar cual es el poder real que tiene o no un presidente en USA. Veremos también si hoy con todo el rechazo que ha desarrollado Estados Unidos en el mundo, puede adquirir una nueva imagen mundial. Pero como dijo Obama en su discurso hoy, todo proceso es complejo y largo.

Tengo la percepción que nos encontramos con un presidente electo que sabe bien de que se trata el cuento. No lo veo ingenuo, y tendrá más de alguna carta bajo la manga. Espero que este cambio histórico tenga la fuerza y la luz necesaria para enseñarnos a todos algo, y espero que no sea bajo más sangre derramada, espero que USA tenga el privilegio de volver a ser un país admirado por su cultura y aporte al mundo.

7.18.2008

Cíclopes II: “sociedad cómplice”


Por medio de la “evolución” de las sociedades modernas, vemos los avances como los riesgos de vivir en un sistema como el que nos ha tocado. Se suele renombrar sociedades que lograron ciertos avances hoy perdidos, en casi todos, pueblos gobernados por grandes inspirados y no por personajes mediáticos.

Una de las razones principales, es que la sociedad hoy es democrática. Junto a ello, la frase popular “cada pueblo tiene el gobernante que merece” se hace cada vez más lógica. Ya no existen, o cada vez menos, castas reales, sangre azul (por suerte), y cada vez menos grandes inspirados que evoquen a las masas.

En sociedades en busca de libertades individuales, deja en consecuencia sin grandes apoyos a sus ciudadanos. La evolución de los derechos humanos y las leyes civiles, permiten a su vez que el ciudadano cada día tenga más poder sobre su vida, y sin negar lo necesario de esa premisa, de a poco, el ciudadano es un individuo solo, responsable de todos sus actos, y la sociedad un grupo administrativo de poderes fácticos que no responde por sus actos.

En este punto quisiera detenerme para decir que es un grave error.

Todo grupo social debe ayudar a construir de la mejor manera a sus ciudadanos y será siempre responsable de él. Un ejemplo interesante es la delincuencia. Cuando vemos cárceles, es cuando está fallando todo el sistema. Todo delincuente es secuela y consecuencia de la misma sociedad y su conjunto, por lo cual todo acto que atente contra un grupo social, más allá de un castigo, el mismo sistema debe hacerse cargo de su parte.

Por otra parte, como no creo en “lo bueno y lo malo” pienso que el delincuente, en la gran mayoría de sus casos, es una persona que por diferentes razones su actuar es descompensado de acuerdos éticos o lógicos, y buena parte de los casos son personas además descompensadas químicamente (hoy parte de los tratamientos en las cárceles son dar químicos: antisicóticos, ansiolíticos, etc.)

De esta forma podemos pensar en un violador. Más allá de lo que posiblemente la persona haya vivido, su consumo de droga si existe y su historial personal, para llegar a ese actuar, hay alteraciones de lo que entendemos por “normal”, y si esa persona hubiera tenido un tratamiento adecuado no sucedería.

Por lo cual, en estos casos, la política debe estar dirigida a la prevención. Deberían haber organismos comunales, en donde toda persona pueda hacerse un exámen bioquímico confidencial, entre tantas cosas.

Existen por cierto otro tipo de delicuencia, como un grupo que bajo ideas de algún tipo, justifica actos delictivos. Este tipo de casos no responde a una patología, pero si a un nuevo acuerdo, una nueva verdad de las cosas, entre un grupo determinado de personas.
Aquí el tratamiento es complejo, sólo creo que las penas deben ser tan claras que los libres pensadores sepan que su libertad de acción se acaba cuando trasgreden normas básicas de las libertades de otro.

Sin embargo, en todos los casos: en la delicuencia, en la cesantía, en la pobreza, y en todo lo que nos molesta de nuestra sociedad, debemos saber que sí, SOMOS RESPONSABLES, y parte de ella. Que la función del estado debe asumirse como cómplice de cada una de estas, puesto que una inmensa mayoría de personas nacen sanas, pero enferman en este tipo de sociedades.

5.06.2008

Cíclopes I: “La muerte es mentira”


Me dio risa cuando leí esa afirmación en un libro, era “la mujer habitada” de Gioconda Belli, poeta y escritora Nicaragüense. Una linda novela, no excelente, pero con algunos pasajes brillantes. Esa frase en particular proviene de un contexto que sólo ese libro lo podría haber utilizado mejor.

Referente a la autora, la verdad no sé si existe una categoría o nombre para ese movimiento, pero a ella la ubico dentro de un variado grupo de escritores, provenientes de países Latinoamericanos, que vivieron dictaduras militares, en su mayoría exiliados y grandes relatores. Con estructuras de novelas cercanas a los best-sellers, salvo algún que otro rasgo experimental. - uno de sus poemas fue frase de batalla y resistencia nicaragüense “no pasarán, los venceremos amor, no pasarán”, ha seguido escribiendo y si no me equivoco su sobrina acaba de estrenar su primer libro en Madrid -

En este caso “la mujer habitada”, es un libro hermoso que como muchos libros no sé cómo llegó a mi... (lo que no significa exactamente que me lo haya llevado de alguna casa sin aviso) y tampoco sé el recorrido que ha tenido una vez que lo perdí. Explicaré aquello.


Prestar libros es muchas veces una experiencia entretenida, pues compartir un libro es similar a vivir sensaciones profundas en común con otro, sólo que imaginarias (ahí cada uno podrá ver el valor de la diferencia) aún más si se lee en conjunto. A veces creo que cuando uno presta un libro quiere decir algo de otra manera, y no deja por cierto de ser una buena forma de ir por el mismo camino con otro.

Ese libro “la mujer habitada”, cuenta la historia de una joven mujer de clase acomodada y familia conservadora, con una buena educación, en donde al regresar de Europa a su país oriundo, se encuentra con una feroz dictadura militar y comienza su vida como Arquitecta en una importante firma. Su vida se comienza a ver alterada de pronto, al darse cuenta que su camino ya era distinto al de sus padres, su Tía Inés le hereda una hacienda donde habita un naranjo. El Naranjo está habitado por otro personaje, que también relata historias de otras luchas y sufrimientos; deseos y cuerpos. Siempre en el libro hay dos miradas, dos tiempos, la mujer que vive en el naranjo y la mujer joven, cándida y despierta que emerge de sus dudas y entre el amor se involucra en la revolución armada.

Para mí, lo más logrado del libro es su ritmo y el juego de los dos narradores. Hay muchos lugares comunes por cierto, pero funciona si uno deja el prejuicio de lado, y se deja llevar por la voz del libro.


En ese entonces yo tenía 17 años y el libro me había gustado mucho, me pareció que ante todo, usaba un lenguaje enriquecido por la poesía. Entonces, quería compartirlo, entusiasmado por el libro y su mensaje..., y así se lo pasé a otra persona,…con quien compartí la experiencia del libro y comenzaba a su vez una relación personal.

El libro siguió dando vueltas, pero... las relaciones cambian, y nosotros también. El libro apareció en otras casas y personas, en la mía dejaba de tener importancia, hasta la última vez que se me ocurrió prestarlo, hace 3 años. Era una situación quizás con algún factor común a la primera vez que lo presté, salvo que esta vez, ni el libro ni la persona tuvieron regreso. (lo curioso por cierto no es que no me haya devuelto el libro, si no la perdida absoluta de ambas)

No supe más del libro, ni pretendía saber de ello, pero el mundo es pequeño, o la vida es absurda, pero pasan estas cosas, y bueno,... hace unas semanas llegó a mi casa, en manos de una amiga, un libro de tapa roja,…era por cierto la mujer habitada (no mi amiga sino el libro) y en fin… no me resistí y volví a leerlo después de 8 años.

Lamentablemente esta experiencia fue menos agraciada, encontré cosas mal escritas, redundantes, clichés, pero a la vez seguía siendo un libro algo mágico, lindo, poético. Ahora tengo el libro cerrado aquí al lado, me abruma la cantidad de cosas que asocio al libro y en fin, lo devolveré a su nueva dueña pretendiendo cerrar este círculo. (ahora el libro llegó a mi).

Sugiero el libro a quienes les gusta Benedetti, García Márquez, y quieren leer un libro sensual y apuesto.
Cuidado si con los ciclos, en ello concuerdo, la muerte es mentira.

4.30.2008

Que hacer ante la Pobreza ?


Huelga decir, que es un tema que a todos nos afecta. Sin embargo dejamos de ver. En los estudios estadísticos y prospectivos de la ECLAC, podemos ver cuantificado el números de Chilenos que viven en Pobreza, dividido esto en "Pobre Indigente" o "Pobre no Indigente". En ello, se miden parámetros estructurales como: la cantidad de personas que viven sin WC, sin Cocina; o puramente económicos como: pesos per capita en familia en riesgo, etc. Sugiero ver el documento: Un reflejo importante de lo que sucede hoy.

Más allá de los esfuerzos que debe hacer todo gobierno, puesto que es a quien le otorgamos el poder y la responsabilidad de velar por cada ciudadano, me pregunto, qué es lo que concretamente podemos nosotros realizar ante esta situación.

No quisiera entrar a debatir causales, sólo enfrentarme a la realidad, y en ella diferenciar dos sucesos. Uno: Niños que crecen en un entorno pobre, y se desarrollan en un ambiente que los agrede constantemente, sin una alimentación ni salud adecuada. Dos: Adultos y Ancianos que no saben como revertir su situación de pobreza.

Creo que ayudar no pasa sólo en poner plata, para nada, sino ante todo, en hacer consciente esta realidad, segundo, con juntar voluntades y creatividad para aportar ideas nuevas para enfrentarnos a ello.

En la esquina de A. Vespucio y Departamental, todas las noches un niño, de 9 años, está pidiendo dinero de pie. No creo que él haya escogido esa realidad. Si esto no nos impacta, entonces estamos simplemente tan acostumbrado a lo injusto, tan sedados, que hemos perdido un sentido. Recuperarlo es reaccionar, cada uno a su manera, no todos somos activistas, religiosos, economistas o políticos, pero cada uno con su bajage personal puede aportar con su pensamiento, con su experiencia, con sus teorías. Alguna idea?

Despierta Santiago


No siempre es grato cuestionarse. Si a veces nos resulta complejo ante nuestro entorno más íntimo y cotidiano, más difícil aún es reflexionar sobre las graves carencias que aún existen en nuestro País. Este Blog intenta un despertar sobre ideas y preceptos que nos permitan una actitud más activa ante nuestra sociedad, ante la premisa que como seres sociales somo también responsables de su bienestar.

Agradezco sus cartas y comentarios, esperando que esta página les acompañe y de la cual se sientan parte.

Atte.
Pablo Ossandón Valdés

7.09.2007

como va la cosa...

Estimados(as)...

En días de invierno, donde a lo menos en Santiago emana un frío renuente, y surge en mi sensaciones. Una de ellas, es querer saber cómo están... en que están... y como se dice por estos andurriales "como va la cosa..."

Ciertamente esta iniciativa virtual hasta ahora no ha dado resultado, y he de esperar que sea por causales momentáneas, o concretas, pero no definitivas.

Pues independiente, de los amores y desamores de cada uno, de los logros o fracasos, de la enfermedad o la salud, hoy por suerte estamos vivos, despiertos, y creo unidos de alguna u otra forma.

Otra coincidencia, es que a pesar de toda diferencia, creo que todos estamos cada día buscando momentos, momentos que de a poco constituyen la existencia, momentos que en el enfoque de cada uno, según las propias metas y desafíos, según las propias capacidades, según los contextos y etapas, vamos viviendo.

En ello, no dudo tampoco al creer, que todos(as) buscamos en ello, un poco de alegría, de cariño, de sentirnos bien. Aspiro entonces a que por lo menos desde este mostrador virtual, podamos entregar parte de ese cariño, con lo que cada uno de ustedes pueda dar. Para ello, simplemente escribir, y a medida que eso suceda esta página podrá tener sentido, y la iremos leyendo más y de forma más continua. Generando en él, un nuevo espacio común y de todos nosotros.

No existen ni tópicos establecidos, tampoco se han definido formas de escritura, ni estéticas, ni nada... sólo compartir, cada uno a su forma.

Ojalá eso suceda, yo solamente creo.
Un abrazo.

Pablo Ossandón

2.03.2007

Alegría de Consumo e Irrealidad

pensamiento sobre lo que entendemos por felicidad

Dos polos de una misma idea, dos fragmentos necesario de un momento, dos umbrales en antítesis pero inseparables ?

La idea de alegría nos sujeta a una interrogante pocas veces describible, incluso poco vivenciable a partir de no tener una idea clara de que es la alegría.

Muchos dicen por ahí que el sentido en la vida es buscar la felicidad; se venden recetas, fórmulas, fármacos y tanta cosa. Se vende felicidad por montones, momentos de felicidad por cierta cantidad. En una montaña rusa, en una serie de televisión, en una canción del grupo pop de moda del momento, en una disco.

Otros, que son muchos, creen que aquello se logra de dos formas, generando prestigio o ganando plata. El famoso, el consagrado, el que tiene su futuro asegurado, quizás no vivan en paz, quizás no duerman mejor que uno, pero ellos, son ellos, han logrado “ser alguien”… y ante esa horripilante idea, me permito interrumpir aquellos preceptos y preguntar algo más fuerte… ¿eso es ser alguien?

Y bueno, qué se hace en una sociedad de consumo… podríamos negarnos y decirle a todos los anteriores, que se equivocan, que aquello que creen que logra felicidad o alergia, no es más que un estatus social, y no la interpretación de un momento…

otra cosa es sentirse feliz con quien es uno, vivir pequeños momentos de felicidad, en su gran mayoría inesperados.. un momento delicioso que se puede dar en cualquier momento, un momento que también podemos ayudar a construir.

Un gran pensador, decía que la gran diferencia entre oriente y occidente en relación a su actividad, es que el occidente sólo se siente realizado cuando demuestra y culmina su trabajo, es renumerado, o es aplaudido por ello, la diferencia está en que en la cultura oriental, el proceso es lo importante, y con ello definía e invitaba a vivir cada proceso en su presente, por ejemplo si estas haciendo tu tesis, vivir cada día que te encierras escribiendo, como un momento increíble, un momento precioso, disfrutándolo, en su intimidad, en su realidad… no estar pensando solamente en su resultado, o cuando esté terminado, vivir y disfrutar el proceso.

En otro extremo, una persona cercana el otro día comentaba que hablaba por celular con una amiga española, ella le preguntó a su amiga, como estaba.. y ella le respondió.. cómo no voy a estar bien, si tengo salud, puedo estar hablando ahora contigo y no vivo en país en guerra.

Las proporciones de la alegría se dispersan cuando nos enfrentamos a cosas realmente demoledoras… cuando estamos con 40 de fiebre surge una leve intuición de que no estamos bien, y cierta conciencia de que podríamos estar mejor. Si por un momento nos alivian ese dolor, y miramos nuestro alrededor, podremos contemplar toda la suerte que tenemos.

Luego de ese ejemplo, quisiera extrapolar sin necesidad de una enfermedad este pensamiento a nuestra búsqueda de felicidad. Y es entonces, cuando me pregunto si estamos tirados en la cama viendo televisión, o ahora sentado leyendo este mail mientras alguien nos habla por msn, y a la vez tenemos prendido el celular por si alguien llama, o pensando en la respuesta con la cual podría responder … me detengo y pregunto..

Qué es entonces lo que entendemos por alegría, por felicidad…

Más que definirlo, sólo invito a la cuestión en si, puesto que más que respuesta sólo conozco búsquedas… y es posible que entonces, en un rato más, en un momento de introspección o soledad, llame a alguno de ustedes y les sugiera ir al cine y consumir un momento de felicidad, ¿ porque no ?

11.26.2006

Poemas Desmesurados

I.

Hoy me perdí buscándote
hasta el punto de no encontrarme
quise volver al inicio y no pude saber
siquiera donde estaba.

Molesto me enfrenté a mi audacia
pero poco antes de su respuesta
se había escapado con tu ausencia
y tampoco la he vuelto a recuperar.

Decidido entonces quise evocar el mar
y ver en su plenitud otro horizonte
me volví a sentir tan pequeño
que volví a buscarte.

De esta forma me resbalo
en sueños que te inventan
sin saber más que tu nombre
y un poco más de tu ausencia.

Pablo O

6.12.2005

Un hombre común (micro-cuento)

UN HOMBRE COMÚN
Un pequeño cuento

Ya casi nadie se acuerda de él. Era un ser tímido que flotaba ente la gente. Su único pasatiempo era mirar el silencio. Aún nadie puede asegurar si logró escucharlo. Amaba como muchos, porque no sabía amar de otra forma. Se resignaba a amar entonces, y así entre boleros desabridos entonaba su única canción.

Era un ser soberbio, pues no conocía lo intermedio, su exigencia llegaba al límite de lo insoportable. Cada noche antes de cerrar sus ojos, cerraba su mirada y penetraba en el sentido más íntimo de la palabra. En esas noches descubrió que en realidad no amaba tanto como él pensaba, en realidad, sólo se amaba en su entropía.

Pasar de un extremo a otro no es lo normal en muchos casos, pero debo aclarar que aquel no era un hombre normal, y no es tan sencillo decirlo. Cuando atisbó ese descubrimiento fue tan terrible que quiso ser puro, pero no era compatible la pureza que el aspiraba con, ser humano.

Comprendió que todo lo que hacía lo hacía por él…, amaba por él, daba por él, conversaba por él, acomulaba cosas por él. Aquel paisaje lo agobió de tal manera que quiso deshacerse de todo hasta hallar lo verdadero.

Sin embargo una vez desnudo, en una orbita que desconozco, comprendió que el hombre era más que necesidad, o la necesidad era más que el hombre. Así de a poco se acostumbró a la idea de que lo fundamental era lo que estaba más allá de lo deseado,... lo inesperado, el misterio, la intuición.

De esa forma, día a día fue construyendo su destino, y a pesar de profecías que nunca se cumplieron, supo que la historia se construye sola, pero que el hombre se hace a si mismo. Esa libertad le dio miedo, pero entendió que al saberlo su única opción era asumirlo y así poder liberarse de si mismo y del mundo.

Murió sin culpas ni agobios. Nunca supo si fue realmente feliz, nunca entendió exactamente de que se trataba esa palabra. Recuerda eso si que vivió momentos plenos, como otros de perfecta tranquilidad, pero casi nunca lo pudo palpar en su momento. Ahora ya muerto lo podía ver con claridad.

Soñó y esperó, busco y sollozo en vida lo que aspiraba. Al aire y las hojas que no controlaba, el miedo y la fuerza que no entendía, la vida y la muerte que se reían. Ahora en su nicho duerme, como tantos que entienden que vivir es lo más bello, porque nadie, ni el más sabio, ni el más poderoso, ni el más airoso, lo entiende.

Pablo Ossandón.

6.06.2005

Sobre el ser incomunicado y aparente

SOBRE El SER INCOMUNICADO Y APARENTE
Un Pensamiento de Apertura


A veces deseamos ser quienes no somos, aparentar, disimular. Cuidar nuestra intimidad. A veces a costa de sacrificios que no se entienden. El planteamiento surge en no asumir nuestra naturaleza, basados en estereotipos que nadie es, pero que creemos que son o deben ser los “correctos”, siguiendo el pensar de cada familia, ambiente: círculos que nos anteponen una exposición hacia el resto.

Ante ese desafío reaccionamos de diversas formas, sin embargo, puede ser ultra destructivo si no somos capaces de querer ser realmente quienes somos, aunque eso nunca lo sepamos con certeza, pero justamente no se requieren certezas para ser. Ser, implica la voluntad de escoger, de optar, en la sumisión de inmersas variantes, químicas, físicas, hereditarias, casuales, escogidas o intrometidas en nuestra vida. Aquellas que nos diferencian del resto, aquellos defectos y cualidades que conforman nuestra personalidad única y mágica, que en cierta forma, podemos variar y manejar.

En muchos casos confundimos la honestidad con la verdad. Hacemos juicios, emitimos verdades que no tienen porque mantenerse en el tiempo… pero no sólo a otros. Más grave incluso son los propios juicios que hacemos ante nosotros mismos, frases concretas y definitivas, que no tienen porque serlas.

La relatividad y las opciones nos permiten escoger. Nos permiten cambiar. Existen situaciones en la vida que nos ayudan mucho a que esos cambios puedan ser. Detalles como cambiar nuestra forma de vestirnos o dar vuelta nuestra pieza o extremos como viajar y comenzar de cero con otras personas, cambiarse de curso o carrera. Cada detalle implica decisiones, concientes e inconscientes que están a la mano, que nos permiten asegurar que podemos cambiar si queremos. Un caso simbólico se da al estar enamorado. A veces es tan fuerte nuestra necesidad de aparentar frente a una persona, que queremos, que buscamos ser más cariñosos, más amables, afables, empáticos. Y si bien puede sonar a un engaño o una ficción, sucede mucho que en esa necesidad, no sólo queremos ser mejores, si no que lo logramos, nos convertimos.

Sin embargo, pienso que es preciso junto a ello, ser conciente y alegrarnos de quienes somos, de la oportunidad que es vivir, de poder mirar con nuestros ojos, a pesar que no podamos controlar los estímulos que se establecen a nuestro alrededor. Somos disímiles y esa diferencia es rica, nuestros contrastes nos hacen interesantes, describen en parte nuestro matiz característico y propio, nuestra pincelada, mejorada o empeorada, de ser.
Pero no por ello tenemos que desconocer nuestras semejanzas. Ser capaces de ver y entender que la vida que sentimos, los problemas que vivimos, las dudas, los miedos, los temores, las penas como la alegría, son estados que podemos compartir, ser capaces de dar y recibir otras miradas y experiencias, pero por sobre todo, palpar que aunque frente al dolor, todos y cada uno, sienta que es inasible, o muy personal, creo que en la gran mayoría de los casos, nos enfrentamos a temáticas universales, y por sobre todo, que habitúan fuertemente en la realidad de nuestros cercanos.



Por una parte, la intimidad es necesaria, única y personal. Sujeta a la voluntad de un rol de emisor subyugado a diversos afluentes que se imponen en la vida, y por otra parte somos seres comunes, que recorremos las etapas de nuestras vidas con certezas y dudas similares, que podemos contemplar, complementar, aportar, diferir.

En mi vida he pasado por muchos umbrales, y en ellos he descubierto mucho, me he conocido y he aprendido de mí y a la vez del hombre, del ser humano, de la vida. He vivido el dolor, la soledad, las desgracias, como la alegría, el amor, la compañía. He tenido dudas, respuestas y silencios. Me siento orgulloso de tener la necesidad de contar lo que me pasa a quienes creo que me pueden dar. He tenido la suerte de tener corazones y mentes abiertas, como también la desolación de no encontrarlas.

Vivir implica mucho, es compleja la vida, dura y bella. Sus matices son subjetivos, pero sólo el hecho de saber que tu y yo vivimos, que estamos despiertos, y que podemos juntarnos a convergir esas realidades, puede abrir una puerta y quizás muchas ventanas.

Cuando nos damos cuenta que es tremendo estar vivo, cuando entendemos que no somos los únicos, que todos necesitamos, y que nuestras necesidades pueden saciarse entre ellas, cuando comprendemos que nuestros defectos como virtudes son lo que son, cuando apreciamos el querernos y el querer, cuando nos asumimos como seres únicos y valiosos, cuando podemos afirmar orgullosos que: yo escojo e intento ser, vivir mejor, igual que tú.

Pablo Ossandón.

5.22.2005

Amor y soledad, cap. II

Amor y Soledad Cap. II
…Sobre la soledad



Hace tiempo atrás, recuerdo un lamentable episodio, al estar persuadiendo a una amiga diciéndole que su relación de pareja no era amor, que claramente no estaba enamorada, ni era una relación fuerte ni real. Mis argumentos sólo respondían a la lógica, de que ella como muchos, estaba con esa persona no por amor, sino que por soledad.

Hoy me arrepiento profundamente de haberme metido en esa relación, por varias razones. Desde luego, con el tiempo he podido vivenciar diferentes estados, entre otros, la profunda soledad, por otro lado, me ha costado mucho comprender y entender a cabalidad lo que significa, pero en el recorrido desde esa candidez de infancia a la lucidez del dolor, creo entender que una relación de pareja es más que amor, y eso me ha costado mucho asumir. Una relación no se compone sólo de amor, es más, puede que carezca de amor, y sea una relación “bien catalogada”. Entonces, ¿que constituye a una pareja?… ese es el tema para el próximo blog.

La soledad puede ser muy interesante de analizar, comprender y mirar con atención, porque se puede dar una soledad demasiado dolorosa, como una constructiva, y de eso se trata este capítulo. Los tópicos anunciados son: “amor” y “soledad”, pero debo aclarar que no son polos de un mismo punto, tampoco pertenecen a su antítesis. En el capítulo pasado definí ciertos estados de amor, pero no de soledad.

Cuando vemos un diccionario en amor, salen sinónimos como: cariño, apego, galanteo, deleite, atención, suficiencia, piedad (piedad = amor ???) … en soledad: retiro, abandono, monólogo, melancolía… lo más curioso es que dentro de sus antónimos encontramos palabras como: alegría, pasar, diálogo.

Según lo anterior, la soledad sería entonces, de por si, algo negativo, malo, desagradable… y el amor entonces podría ser, un estado alegre, algo bello, preciso y afable. No estoy conforme. A pesar que una vez discutiendo por ahí, yo afirmaba que el amor era un estado pleno, y que todas las cargas negativas, tales como el sufrimiento, el apego, la tristeza y la añoranza, eran justamente lo que son, sensaciones y conductas que sin duda acentúa el amor, pero que no responden a la definición de amor, es decir, yo afirmo que el concepto amor tiene un valor “positivo”, tal como el concepto vaso tiene un valor neutro en su esencia.

Entonces, que es lo que hace positivo y negativo algo:… la moral? la ética?, los valores?, los procesos socioculturales?, las experiencias vividas?..., no lo sé, pero creo que es preciso observar que le agregamos, tanto al amor como a las soledad, otros elementos que no son amor ni soledad. Amar es una cosa, otra es que no te amen, o muchas otras cosas terribles que pueden pasar cuando amas, pero no por ello, amar es malo, en el otro punto sucede lo mismo, podemos observar que la soledad es un estado generalmente concertado como algo negativo, como lo es en nuestra sociedad muchas conductas que no tendrían porque serlo. Eso nos hace verlo más grave o con más peso de lo que tendría que ser.



Creo que es importante aprender de la soledad, es importante aprender a estar solo. Creo que quien que es capaz de estar bien, y digámoslo, realmente bien, estando sólo, es una persona que posiblemente puede estar en tranquilidad o plenitud consigo mismo, en un estado de admirable equilibrio y eso creo que es necesario. Creo que cuando estamos con pareja, y estamos además bien solos, la relación se hace mucho más libre y sana.

Sobre amor se ha escrito mucho… lo que se puedan imaginar. Sin embargo, como en tantos temas, hay más interrogantes que respuestas, pocas cosas nos pueden decir que nos sirvan de verdad. Quizás lo que más nos puede ayudar es ser capaces de conversar, de discutir, de compartir, pero es difícil, nos cuesta asumir la soledad y ese es el último punto y la reflexión final de este capítulo y no deja de ser una invitación a la acción.

Siempre he encontrado que en mi generación, somos un poco quedados con la posibilidad de conocer más personas. Creo que pasamos mucho tiempo creyendo que nunca nos van a faltar personas, sobre todo en el colegio o en la universidad, sin embargo, a medida que egresas los círculos se van cerrando y no todo el mundo queda con muchas posibilidades de conocer personas. En general nos cuesta abrirnos, o al simple ejercicio de mezclar mundos y ver que pasa, de hecho asumo que mis amigos que están leyendo este blog no lo han compartido con otros contactos por ejemplo.

De una situación tan horrenda como la de los jóvenes que murieron en Los Ángeles, haciendo su servicio militar, me destraban sentimientos profundos, al ver las reacciones, cuando se da luz al dolor y a lo que produce. Más que como un detalle sensacionalista, es entender que el dolor y la pérdida, son grandes motivos de despertar, que nos llevan a actuar. La muerte nos hace pensar en la vida, como la soledad, nos hace reflexionar sobre la compañía y el amor.

La vida puede ser un azar de circunstancias, pero no por eso, reaccionamos en efecto condicionado a ella. Podemos tener decisiones y ser consecuente, y eso ante toda naturaleza de hechos. Podemos atribuirle responsabilidad de nuestras situaciones a la vida, a la sociedad, a nuestra cultura o entorno, sin embargo soy un convencido que somos en gran parte responsable de los matices de nuestra suerte, y esa posibilidad hay que tomarla y sacarle provecho.

El hombre y la mujer necesita construir lazos, algunos más que otros, pero ciertamente, sentirse acompañado responde a una naturaleza primordial del ser humano, del ser social. Comprender eso, implica muchas cosa, y el recorrido de ese aprendizaje es tan subjetivo como personal y nos cuesta mucho, sobretodo porque nos cuesta hablar de soledad.

Cuando hablo de soledad, no sólo hablo de momentos precisos, hablo de la construcción de lazos, y no solo lazos de amor, hablo también de amistad, de personas que nos pueden entregar mucho y que les podemos dar a la vez. Hombre y mujeres diferente o parecidos, con otras historias que se pueden complementar. Crear instancias de unión, de posibilidades de lazos es un acto que, desde luego, responde a la personalidad de cada uno, según la forma de ser y querer ser. Pero ¿somos realmente activos ante este síntoma que le llamamos soledad?

Tengo una amiga que en muchas situaciones pasa por loca, pero asumo que me encanta, ya que es capaz de romper muchos esquemas. El otro día salimos y primero saludo al micrero…, el tipo la mira extrañado, se sonroja y la saluda, ella le pregunta cual es su signo.. el responde.., luego saludó a tanta gente que yo iba medio escondido.., incluso saludó al guardia del metro…, es posible que este ejemplo pueda sonar exagerado o irrumpa con ciertas personalidades, pero debo admitir que fue precioso ver (a pesar de mi vergüenza), como alguien no tiene tapujos en dar y tratar bien.


…, todos queremos sentirnos queridos, todos necesitamos más personas, y los que crean que no, se pueden quedar solo un rato, ya vendrán. Imagino un jardín, todos capaces de mirarse y saludarse y decirse, HOLA, yo también te quiero conocer, existo y vivo cosas parecidas.. ¿muy utópico? Creo que no lo tiene porque ser.

Podemos estar en desacuerdo, cada uno con su manera de ser. Mi reflexión parte de mi experiencia, de asumir que no siempre, me preocupo o aprecio lo suficiente, los momentos y las personas que tengo a mi lado, como a las que no. Lo digo con la convicción del sentimiento, de saberme una persona que necesita cuidar sus lazos, sean parientes, amigos, pareja. Cada persona que se ha quedado en mi mundo, es porque está también en mí, en lo que digo y en lo que hago. Creo que la actitud de encierro, si bien la respeto, no es la mía. Por eso este blog, en parte por eso soy músico, por eso busco y me caigo. No tengo remedios para la soledad, sólo tengo intuición de que ciertos cambios de actitud y pensamiento, nos pueden ayudar a crecer y con ello a compartir, base fundamental de nuestra vida.


Pablo Ossandón.