Especulando 1.
ROMPIENDO UN PARADIGMA
Mamá-mamá, papá-papá o mamá y papá.
Tengo una amiga a la cual quiero muuucho, muy coqueta, regalona y tierna. Tenía muchos pretendientes y siempre ha querido ser madre, el rol de madre le fascina, le encanta, goza con las guatas de mujeres embarazadas, con todo lo relacionado a guaguas, etc. Un día (probablemente no fue de un día para otro) sintió que no era “normal”, sino que sentía profunda atracción por ciertas mujeres. Luego advertiría que por lo menos hasta ahora, simplemente se enamora de mujeres, es decir, como lo denominaría esta sociedad, sería lesbiana. Ha pasado el tiempo, ya su condición sexual no es duda (salvo algunas veces que la siento coquetearme). Su vida va bien, ente otras cosas porque no se cuestiona demasiado. Pero comprendió que la posibilidad de tener una “familia” estaba siendo cohesionada por su opción sexual, de tener hijos, de ser apoderados, de comidas de navidades, de tantas cosas admirables que ella creía que le tocaría vivir, entre otras cosas, casarse de forma tradicional. Esta historia si bien, es como muchas otras, es la que a mí me convence en tener absoluta certeza en mi opinión frente a ciertas temáticas que hoy en día se están legislando en el mundo.
No es la primera vez que se escucha que en un país de Europa se está a punto de concretar una nueva ley, más bien, de modificar otra, que se refiere al matrimonio entre personas de un mismo sexo. Pero más allá de lo simple que uno podría discurrir al imaginar por ejemplo un matrimonio gay con fiesta y todo, generalmente nos estamos imaginando a minorías, a casos específicos, a parejas ya establecidas que se casan.., no a un cambio. En el caso de la adopción de un hijo(a)…, aquí ya es más complejo, porque abarca la consecuencia, el “cómo va a crecer ese niño(a) por la opción de sus padres o madres”…, referido a eso, recuerdo a mi amiga y creo absolutamente en que se debería legislar por la adopción, en parejas de un mismo sexo, es cosa de ver matrimonios de heterosexuales que son espantosamente terribles, marcadores, golpeadores, en donde los niños viven con traumas tremendos…, creo que la condición sexual de los padres no es el factor que se debería juzgar, si no la capacidad de los padres de educar, de saber dar. Por lo menos creo que mi amiga y su pareja serían madres maravillosas.
Pero no es un tema simple, no es optar por cambiar una ley. Es un cambio social, es romper un pensamiento, una forma de entender al ser humano. Un tema que nos cuesta a casi todos hablar, pensar e imaginar, porque es justamente el quiebre de un paradigma. Y ese proceso siempre es complejo y al parecer, éste es uno que nos tocó a los habitantes de la sociedad moderna globalizada de comienzos del siglo XXI.
Está cambiando un paradigma, y como en todo paradigma hay fuerzas que se oponen, fácticas y otras no tanto (como lo fue en el caso de España, el círculo Episcopal, pidiéndole a los jueces de registro civil que se nieguen a ser cómplices de esa aberración, aunque eso les cueste el trabajo)… pero, realmente ¿podemos saber que significa que se rompa un paradigma? …, no lo creo…, pero podemos imaginar…
Imaginemos que para nuestra generación se establece que el vínculo entre personas de un mismo sexo es igualmente natural que la opción heterosexual.
Sólo el acto procreador sería lo que mantendría el vínculo familia, Mamá, papá e hijos.
Pero qué sucede con el hijo…, por ejemplo, le diríamos que escoja jugar entre: al papá-papá, o a la mamá-mamá o al papá y la mamá… no sé, quizás imitando lo que suceda en su casa…, pero ¿qué les enseñamos respecto al tema?…, cómo procesaría un hijo nuestro si le afirmáramos desde uso de razón, que se puede enamorar tanto de Juanito como de Anita. Complejo, quizás él crecería sin el prejuicio establecido de que nos fijamos sólo en personas del otro sexo, pero realmente… ¿que sucedería?
Es gracioso, pero quizás si todos los niños tuvieran esa opción, existiría menos homosexualidad en edades de adolescencia, ya que uno de los factores llamativos, que es la tentación a lo prohibido, se ausentaría. Quizás no, sólo estoy especulando.
Ahora, que sucede..., este artículo puede ser tan faccioso como anticuado, depende desde donde se le mire. Pero esta discusión está hoy en el senado de España, esta discusión es la que tajantemente el nuevo “Papa Alemán” aclama cómo un mal del demonio, como lo es para él, entre otras cosas, el divorcio, las pastillas anticonceptivas, el uso de preservativo, la música rock…, se podría incluso pensar que la iglesia es sin saberlo un regulador natural, como balanza necesaria en estas temáticas, otorgándose una de sus anclas más conservadoras para sopalar un mundo cada día más liberador??
En fin, sé que esta temática es compleja, pero aún más complejo es que en Chile evolucione y llegue a ser parte del pensar común, ni siquiera logro imaginármelo…, sobretodo porque se tiende a dar la repetición de lo que dicen otros, más que a pensar.
Pero al igual que tantas otras temáticas, tengo fé en las miradas de las nuevas generaciones, que nacerán cuando ciertos temas estén resueltos, y el mundo les dé más posibilidades de escoger.
Aunque desde otro punto de vista, muchas generaciones responden con fuerza de forma contraria a lo que les tocó vivir, es decir, quienes vivieron en opresión busca más libertades, quienes viven en injusticia busca más derechos, quienes viven bajo doctrinas buscará el relativismos (jaja), y quizás por eso, nosotros les daremos un mundo mucho más libre a nuestros hijos…, pero luego, el niño que vivió sólo la libertad, puede que cansado de eso busque un modelo de seguridad, de incentivar el miedo, de opresión…, no sé.., sería un poco terrible. Espero que entre generaciones también se trasladen los aprendizajes, a ellos les tocarán otros paradigmas... pero en fin, sólo estoy especulando.
Pablo Ossandón
lunes, 25 de abril de 2005
ROMPIENDO UN PARADIGMA
Mamá-mamá, papá-papá o mamá y papá.
Tengo una amiga a la cual quiero muuucho, muy coqueta, regalona y tierna. Tenía muchos pretendientes y siempre ha querido ser madre, el rol de madre le fascina, le encanta, goza con las guatas de mujeres embarazadas, con todo lo relacionado a guaguas, etc. Un día (probablemente no fue de un día para otro) sintió que no era “normal”, sino que sentía profunda atracción por ciertas mujeres. Luego advertiría que por lo menos hasta ahora, simplemente se enamora de mujeres, es decir, como lo denominaría esta sociedad, sería lesbiana. Ha pasado el tiempo, ya su condición sexual no es duda (salvo algunas veces que la siento coquetearme). Su vida va bien, ente otras cosas porque no se cuestiona demasiado. Pero comprendió que la posibilidad de tener una “familia” estaba siendo cohesionada por su opción sexual, de tener hijos, de ser apoderados, de comidas de navidades, de tantas cosas admirables que ella creía que le tocaría vivir, entre otras cosas, casarse de forma tradicional. Esta historia si bien, es como muchas otras, es la que a mí me convence en tener absoluta certeza en mi opinión frente a ciertas temáticas que hoy en día se están legislando en el mundo.
No es la primera vez que se escucha que en un país de Europa se está a punto de concretar una nueva ley, más bien, de modificar otra, que se refiere al matrimonio entre personas de un mismo sexo. Pero más allá de lo simple que uno podría discurrir al imaginar por ejemplo un matrimonio gay con fiesta y todo, generalmente nos estamos imaginando a minorías, a casos específicos, a parejas ya establecidas que se casan.., no a un cambio. En el caso de la adopción de un hijo(a)…, aquí ya es más complejo, porque abarca la consecuencia, el “cómo va a crecer ese niño(a) por la opción de sus padres o madres”…, referido a eso, recuerdo a mi amiga y creo absolutamente en que se debería legislar por la adopción, en parejas de un mismo sexo, es cosa de ver matrimonios de heterosexuales que son espantosamente terribles, marcadores, golpeadores, en donde los niños viven con traumas tremendos…, creo que la condición sexual de los padres no es el factor que se debería juzgar, si no la capacidad de los padres de educar, de saber dar. Por lo menos creo que mi amiga y su pareja serían madres maravillosas.
Pero no es un tema simple, no es optar por cambiar una ley. Es un cambio social, es romper un pensamiento, una forma de entender al ser humano. Un tema que nos cuesta a casi todos hablar, pensar e imaginar, porque es justamente el quiebre de un paradigma. Y ese proceso siempre es complejo y al parecer, éste es uno que nos tocó a los habitantes de la sociedad moderna globalizada de comienzos del siglo XXI.
Está cambiando un paradigma, y como en todo paradigma hay fuerzas que se oponen, fácticas y otras no tanto (como lo fue en el caso de España, el círculo Episcopal, pidiéndole a los jueces de registro civil que se nieguen a ser cómplices de esa aberración, aunque eso les cueste el trabajo)… pero, realmente ¿podemos saber que significa que se rompa un paradigma? …, no lo creo…, pero podemos imaginar…
Imaginemos que para nuestra generación se establece que el vínculo entre personas de un mismo sexo es igualmente natural que la opción heterosexual.
Sólo el acto procreador sería lo que mantendría el vínculo familia, Mamá, papá e hijos.
Pero qué sucede con el hijo…, por ejemplo, le diríamos que escoja jugar entre: al papá-papá, o a la mamá-mamá o al papá y la mamá… no sé, quizás imitando lo que suceda en su casa…, pero ¿qué les enseñamos respecto al tema?…, cómo procesaría un hijo nuestro si le afirmáramos desde uso de razón, que se puede enamorar tanto de Juanito como de Anita. Complejo, quizás él crecería sin el prejuicio establecido de que nos fijamos sólo en personas del otro sexo, pero realmente… ¿que sucedería?
Es gracioso, pero quizás si todos los niños tuvieran esa opción, existiría menos homosexualidad en edades de adolescencia, ya que uno de los factores llamativos, que es la tentación a lo prohibido, se ausentaría. Quizás no, sólo estoy especulando.
Ahora, que sucede..., este artículo puede ser tan faccioso como anticuado, depende desde donde se le mire. Pero esta discusión está hoy en el senado de España, esta discusión es la que tajantemente el nuevo “Papa Alemán” aclama cómo un mal del demonio, como lo es para él, entre otras cosas, el divorcio, las pastillas anticonceptivas, el uso de preservativo, la música rock…, se podría incluso pensar que la iglesia es sin saberlo un regulador natural, como balanza necesaria en estas temáticas, otorgándose una de sus anclas más conservadoras para sopalar un mundo cada día más liberador??
En fin, sé que esta temática es compleja, pero aún más complejo es que en Chile evolucione y llegue a ser parte del pensar común, ni siquiera logro imaginármelo…, sobretodo porque se tiende a dar la repetición de lo que dicen otros, más que a pensar.
Pero al igual que tantas otras temáticas, tengo fé en las miradas de las nuevas generaciones, que nacerán cuando ciertos temas estén resueltos, y el mundo les dé más posibilidades de escoger.
Aunque desde otro punto de vista, muchas generaciones responden con fuerza de forma contraria a lo que les tocó vivir, es decir, quienes vivieron en opresión busca más libertades, quienes viven en injusticia busca más derechos, quienes viven bajo doctrinas buscará el relativismos (jaja), y quizás por eso, nosotros les daremos un mundo mucho más libre a nuestros hijos…, pero luego, el niño que vivió sólo la libertad, puede que cansado de eso busque un modelo de seguridad, de incentivar el miedo, de opresión…, no sé.., sería un poco terrible. Espero que entre generaciones también se trasladen los aprendizajes, a ellos les tocarán otros paradigmas... pero en fin, sólo estoy especulando.
Pablo Ossandón
lunes, 25 de abril de 2005