5.22.2005

Amor y soledad, cap. II

Amor y Soledad Cap. II
…Sobre la soledad



Hace tiempo atrás, recuerdo un lamentable episodio, al estar persuadiendo a una amiga diciéndole que su relación de pareja no era amor, que claramente no estaba enamorada, ni era una relación fuerte ni real. Mis argumentos sólo respondían a la lógica, de que ella como muchos, estaba con esa persona no por amor, sino que por soledad.

Hoy me arrepiento profundamente de haberme metido en esa relación, por varias razones. Desde luego, con el tiempo he podido vivenciar diferentes estados, entre otros, la profunda soledad, por otro lado, me ha costado mucho comprender y entender a cabalidad lo que significa, pero en el recorrido desde esa candidez de infancia a la lucidez del dolor, creo entender que una relación de pareja es más que amor, y eso me ha costado mucho asumir. Una relación no se compone sólo de amor, es más, puede que carezca de amor, y sea una relación “bien catalogada”. Entonces, ¿que constituye a una pareja?… ese es el tema para el próximo blog.

La soledad puede ser muy interesante de analizar, comprender y mirar con atención, porque se puede dar una soledad demasiado dolorosa, como una constructiva, y de eso se trata este capítulo. Los tópicos anunciados son: “amor” y “soledad”, pero debo aclarar que no son polos de un mismo punto, tampoco pertenecen a su antítesis. En el capítulo pasado definí ciertos estados de amor, pero no de soledad.

Cuando vemos un diccionario en amor, salen sinónimos como: cariño, apego, galanteo, deleite, atención, suficiencia, piedad (piedad = amor ???) … en soledad: retiro, abandono, monólogo, melancolía… lo más curioso es que dentro de sus antónimos encontramos palabras como: alegría, pasar, diálogo.

Según lo anterior, la soledad sería entonces, de por si, algo negativo, malo, desagradable… y el amor entonces podría ser, un estado alegre, algo bello, preciso y afable. No estoy conforme. A pesar que una vez discutiendo por ahí, yo afirmaba que el amor era un estado pleno, y que todas las cargas negativas, tales como el sufrimiento, el apego, la tristeza y la añoranza, eran justamente lo que son, sensaciones y conductas que sin duda acentúa el amor, pero que no responden a la definición de amor, es decir, yo afirmo que el concepto amor tiene un valor “positivo”, tal como el concepto vaso tiene un valor neutro en su esencia.

Entonces, que es lo que hace positivo y negativo algo:… la moral? la ética?, los valores?, los procesos socioculturales?, las experiencias vividas?..., no lo sé, pero creo que es preciso observar que le agregamos, tanto al amor como a las soledad, otros elementos que no son amor ni soledad. Amar es una cosa, otra es que no te amen, o muchas otras cosas terribles que pueden pasar cuando amas, pero no por ello, amar es malo, en el otro punto sucede lo mismo, podemos observar que la soledad es un estado generalmente concertado como algo negativo, como lo es en nuestra sociedad muchas conductas que no tendrían porque serlo. Eso nos hace verlo más grave o con más peso de lo que tendría que ser.



Creo que es importante aprender de la soledad, es importante aprender a estar solo. Creo que quien que es capaz de estar bien, y digámoslo, realmente bien, estando sólo, es una persona que posiblemente puede estar en tranquilidad o plenitud consigo mismo, en un estado de admirable equilibrio y eso creo que es necesario. Creo que cuando estamos con pareja, y estamos además bien solos, la relación se hace mucho más libre y sana.

Sobre amor se ha escrito mucho… lo que se puedan imaginar. Sin embargo, como en tantos temas, hay más interrogantes que respuestas, pocas cosas nos pueden decir que nos sirvan de verdad. Quizás lo que más nos puede ayudar es ser capaces de conversar, de discutir, de compartir, pero es difícil, nos cuesta asumir la soledad y ese es el último punto y la reflexión final de este capítulo y no deja de ser una invitación a la acción.

Siempre he encontrado que en mi generación, somos un poco quedados con la posibilidad de conocer más personas. Creo que pasamos mucho tiempo creyendo que nunca nos van a faltar personas, sobre todo en el colegio o en la universidad, sin embargo, a medida que egresas los círculos se van cerrando y no todo el mundo queda con muchas posibilidades de conocer personas. En general nos cuesta abrirnos, o al simple ejercicio de mezclar mundos y ver que pasa, de hecho asumo que mis amigos que están leyendo este blog no lo han compartido con otros contactos por ejemplo.

De una situación tan horrenda como la de los jóvenes que murieron en Los Ángeles, haciendo su servicio militar, me destraban sentimientos profundos, al ver las reacciones, cuando se da luz al dolor y a lo que produce. Más que como un detalle sensacionalista, es entender que el dolor y la pérdida, son grandes motivos de despertar, que nos llevan a actuar. La muerte nos hace pensar en la vida, como la soledad, nos hace reflexionar sobre la compañía y el amor.

La vida puede ser un azar de circunstancias, pero no por eso, reaccionamos en efecto condicionado a ella. Podemos tener decisiones y ser consecuente, y eso ante toda naturaleza de hechos. Podemos atribuirle responsabilidad de nuestras situaciones a la vida, a la sociedad, a nuestra cultura o entorno, sin embargo soy un convencido que somos en gran parte responsable de los matices de nuestra suerte, y esa posibilidad hay que tomarla y sacarle provecho.

El hombre y la mujer necesita construir lazos, algunos más que otros, pero ciertamente, sentirse acompañado responde a una naturaleza primordial del ser humano, del ser social. Comprender eso, implica muchas cosa, y el recorrido de ese aprendizaje es tan subjetivo como personal y nos cuesta mucho, sobretodo porque nos cuesta hablar de soledad.

Cuando hablo de soledad, no sólo hablo de momentos precisos, hablo de la construcción de lazos, y no solo lazos de amor, hablo también de amistad, de personas que nos pueden entregar mucho y que les podemos dar a la vez. Hombre y mujeres diferente o parecidos, con otras historias que se pueden complementar. Crear instancias de unión, de posibilidades de lazos es un acto que, desde luego, responde a la personalidad de cada uno, según la forma de ser y querer ser. Pero ¿somos realmente activos ante este síntoma que le llamamos soledad?

Tengo una amiga que en muchas situaciones pasa por loca, pero asumo que me encanta, ya que es capaz de romper muchos esquemas. El otro día salimos y primero saludo al micrero…, el tipo la mira extrañado, se sonroja y la saluda, ella le pregunta cual es su signo.. el responde.., luego saludó a tanta gente que yo iba medio escondido.., incluso saludó al guardia del metro…, es posible que este ejemplo pueda sonar exagerado o irrumpa con ciertas personalidades, pero debo admitir que fue precioso ver (a pesar de mi vergüenza), como alguien no tiene tapujos en dar y tratar bien.


…, todos queremos sentirnos queridos, todos necesitamos más personas, y los que crean que no, se pueden quedar solo un rato, ya vendrán. Imagino un jardín, todos capaces de mirarse y saludarse y decirse, HOLA, yo también te quiero conocer, existo y vivo cosas parecidas.. ¿muy utópico? Creo que no lo tiene porque ser.

Podemos estar en desacuerdo, cada uno con su manera de ser. Mi reflexión parte de mi experiencia, de asumir que no siempre, me preocupo o aprecio lo suficiente, los momentos y las personas que tengo a mi lado, como a las que no. Lo digo con la convicción del sentimiento, de saberme una persona que necesita cuidar sus lazos, sean parientes, amigos, pareja. Cada persona que se ha quedado en mi mundo, es porque está también en mí, en lo que digo y en lo que hago. Creo que la actitud de encierro, si bien la respeto, no es la mía. Por eso este blog, en parte por eso soy músico, por eso busco y me caigo. No tengo remedios para la soledad, sólo tengo intuición de que ciertos cambios de actitud y pensamiento, nos pueden ayudar a crecer y con ello a compartir, base fundamental de nuestra vida.


Pablo Ossandón.

5.16.2005

Amor y soledad, cap. I

AMOR Y SOLEDAD
Cap. 1 “De que hablamos cuando hablamos de amor”


En este capítulo voy a compartir dos teorías que aprendí en diferentes momentos de mi vida, que me han hecho entender de cierta forma el amor. Esto a modo de introducción para hablar de este tema tan intenso, complejo y universal donde es imposible plantear una verdad en un asunto que pueden influir dogmas culturales, religiosos y experimentales. Es por eso que al compartir mi visión, más que querer persuadir o definir una postura moral, es simplemente una mirada más. Como entiendo y veo el amor. 1er capítulo.

Cuando niño vivi una pérdida muy difícil, de alguien que quería mucho y falleció. En eso entonces el dolor era incontenible, y muchos de los rituales tradicionales, vestirse de negro, tomar té y hablar de la persona, no eran lo suficientemente efectivos. Un psicólogo reikista, en una de las pocas cosas asertivas que me dio, fue compartir una bella explicación de cómo él entiende el sentimiento a la muerte. En esos días me dijo algo así…

“todas las personas llevan un lazo que las une. Ese lazo es de energía, imagínatelo como un cordel que va desde tu ombligo al ombligo de otro ser. Según el tipo de relación que tengas, según cuanto afecto hay, según cuanta empatía… ese lazo es diferente. Es así como existen lazos anchos, como otros delgaditos, como el que tendrías con alguien que esta sentado en el colectivo y no intercambiaste más que una palabra. Cuando alguien muere, ese lazo se corta. Y es por eso que sentimos un dolor intenso, que justamente se intensifica en la zona del plexo solar (ombligo) y todos los rituales tradicionales como los que te enseñaré, son necesarios para sanar la herida que queda.”

Gráficamente la explicación me ayudo mucho. Significa visualizar de cierta manera lo que sentía que era más bien inasible. Luego entendí que eso no sólo pasa en la muerte, si no que en cada separación. Sea un viaje largo de un familiar, sea el fin de un pololeo, sea la separación de una amistad, sea la muerte.

Desde entonces, la forma en que me enfrento a ese dolor es similar, pero también, la forma en que entiendo al amor, es distinta, muy de piel y espiritual, mágica e intrínseca.

Mucho tiempo después, un profesor de Epistemología, Jaime Villegas, un día en sus efusivas clases nos dio la siguiente definición, separando lo que muchas veces confundimos, palabras que utilizamos desmesuradamente sin saber bien que dicen, como AMAR, QUERER, ENAMORARSE…, como buen estudioso, primero nos informó de algunos detalles y explicaciones de las palabras, como anécdotas históricos. Recuerdo especialmente, cuando nos contó que antes del romanticismo no se ocupaba la palabra amar entre seres humanos. Era una condición que se preservaba sólo en amor divino, cuando se ama a dios. Luego aparecieron las primeras obras literarias que hablaban de amor entre seres humanos, lo cual provocó un escándalo en su tiempo.
Más tarde nos describió ciertas definiciones que él había concluido en su vida, que desde luego se complementa con lo ya expuesto. Eso sí, como nos las anoté, pueden haber variado en mi memoria en los años, por lo cual cito al profesor y a su idea, y a continuación las entrego expresadas y procesadas por mi propia experiencia.
Las definiciones son las siguientes:

El querer: querer es un estado pasivo. Esto quiere decir que uno no necesita que otra persona te quiera ni responda de la misma manera, porque cuando uno quiere da..., no exige de vuelta. Es decir, querer no implica una exigencia, no requiere un compromiso, como tampoco cohesiona la libertad. Querer es un estado de armonía que se refleja en otra persona, ya sea un familiar, un primo, un amigo; como también en una planta, un animal, un objeto apreciado, etc.

Obviamente cuando hablamos de relación implica 2 o más formas de querer, por lo tanto se adquieren otros valores que pueden entorpecer el sentimiento, como también atribuciones culturales de nuestra época, como el materialismo. Por supuesto que cuando este vínculo se rompe, el lazo en nuestro ombligo comienza a tirar (una cuerda que esta rota, suelta, y eso duele)

El Enamoramiento: Sentirse enamorado probablemente debe ser la sensación más agradable. Es cuando las hormonas, junto a muchos otros factores (como cada uno lo quiera ver: químicos, naturales, místicos, la otra mitad de la manzana, etc.) provoca un estado alterado en el cual se produce mucho placer, muchos sentimientos y brotan de aquello largos abrazos, besos, cartas, canciones, poemas y en casos mas graves, otras cosas que pueden ser bastante osadas y ridículas, pensándolo tiempo después. Aquel estado provoca una euforia candente, que estimula todo. Personalmente creo que uno puede enamorarse, con todas sus letras y no ser correspondido, lo cual, a ese estado eufórico le agrega uno nostálgico, quizás más efusivo aún. Esa conjetura no es agradable y puede ser incluso riesgosa en los más apasionados y lamentablemente se presenta más que el enamoramiento mutuo, que es lo riquísimo y posiblemente el estado que ha surtido mucho arte admirable. (ya sea en su esplendor o en un trágico fin)

El enamoramiento tiene un alto grado de ansiedad, por lo cual muchas veces se toman decisiones no muy bien evaluadas después, el profesor daba el ejemplo de que si un matrimonio le decía que se iban a casar, porque estaban enamorados.., él no les veía mucho futuro… y explicó porque: si bien es un estado pleno, si bien es un estado increíble, es breve y a veces hasta fugaz. Cuesta entenderlo pero este ejemplo lo demuestra.

Si uno conoce a alguien que te entusiasma muchísimo y que quedas involucrado, que no puede sacártelo de la cabeza, y poco tiempo después, comienzan a pinchar, de a poco, todo es perfecto, todo calza, su sonrisa con la tuya, las manos, los colores, las miradas, quieres estar con él, llamarlo, verlo, estas con ansiedad, estas preocupado de cómo verte, de que te dirá, de lo que sea. … en ese estado, sientes algo fuerte, …pero que pasa, si luego de un par de días, saliendo de tu casa, lo ves con otra persona en algo parecido a lo que viviste con él…, ese amor, se convierte repentinamente, de la forma más sorpresiva. Ya sea en odio, en ira, a veces en descontrol, otras en desilusión, quizás todas las anteriores, y es muy poco probable que esa relación tenga solución, que en tan poco tiempo se enfrió y se tiñó de ocre para siempre. (una cuerda rota no muy larga).

Entonces aquella pareja que se casa porque se siente feliz del otro, es posible que en un corto tiempo si no son capaces de amar o quererse, ese amor por alguna razón se va a caer, y aunque uno resista, y prefiera seguir con esa persona a experimentar la soledad, el enamoramiento se acaba, entonces que nos queda…

El amar: Sinceramente el profesor habló de un amor que desconozco, que creo que es un poco enfermizo si no es correspondido y quien lo experimente puede en el peor de los casos terminar en un manicomnio. El expresó sobre el amor absoluto, cuando simplemente nada ni nadie puede borrarte ese ser de tu ser. Es decir, y es bueno diferenciar, no es una obsesión patológica cualquiera, es parte de tu vida, cuando escribes, escribe contigo, cuando duermes, lo sientes dormir, cuando estudias, está ahí…, no te deja sólo, como la peor sombra que ni a medio día se extingue.(Definitivamente amarrados)

Su ejemplo creo que no es muy grato. Pero yo agregaría otra forma de amor, que es mas bien un acuerdo, que es más bien un pacto. Me refiero a cuando dos personas se entregan, se aceptan y según sus valores se respetan, desde luego, incentivan para que ese amor, los lleve a estados de romanticismo, enamoramiento, sin duda esas personas se quieren, al extremo de no necesitar que el otro esté siempre ahí, porque sabe que su amor existe. Todo parte del enamoramiento absoluto y luego de la capacidad de amarse.
Puede que ese tipo de amor sea escaso, pero me rehúso a creer que no existe.


En fin, estas definiciones pueden chocar un poco con el uso que le damos a esas palabras, recuerdo que dije te amo desde muy chico…, creo que a veces es bueno entender el significado de lo que uno dice, además puede provocar serios enredos. Retengo cuando niño, que besé a una niña de mi curso, entonces feliz le dije a mi hermano mayor que había tirado con una amiga…, su cara fue de espanto precoz, ya que para él y para su generación tirar es tener sexo.., en fin.., quizás que dicen los adolescentes de hoy.

Acabo de nombrar la palabra sexo, y no quiero referirme a ese tema de forma seria aún, ese es tema para otro blog. Lo que puedo decir, es que personalmente creo que el sexo puede ser un acto tanto como rutinario como cúlmine de una relación, creo que vivir una sexualidad sana implica muchas cosas, diálogo, descubrirse, entenderse, hay excepciones de cuerpos que se entienden mágicamente, pero no se si eso siempre es hacer el amor.

Hay personas que pueden desasociar el sexo y el amor, y quienes simplemente no pueden. Esta diferencia no es menor, y más que definirnos como cartuchos o modernos, habla de la propia naturaleza, de cómo entendemos ese espacio. Pero no quiero hacer un juicio, hoy en día se ha evolucionado mucho en contar con mucha información al respecto, desde la más romántica a la más física. Todo es respetable
Lo triste es cuando hay confusión, por ejemplo que tú ames a alguien y experimentes en la intimidad y no se da lo que esperabas. Cuando uno quiere amor y el otro quiere sexo.
Esa experiencia puede ser terrible, hasta traumante. Cuando esperas amor y el otro espera placer. Por un lado, uno no entiende como la otra persona gime sin mirarte, sin abrazarte, o decir te quiero y en cambio la otra persona, no comprende tanto rollo, el porque no vivir al máximo el placer y no opacarlo con discursos y cosas complejas como el amor.

En fin, difícil tema…, pero bueno, esta es la primera pata, la teórica, bien distinto es la concreta, la que nos toca. A veces podemos teorizar, pero es complejo, sobre todo ante tanta soledad que nos asedia. De eso se trata el próximo blog de esta sección Amor y Soledad.

Pablo Ossandón

5.08.2005

Extremos sensoriales

Percepciones
EXTREMOS SENSORIALES

Hace algunos años, estaba en clases de Composición, que conducía un maestro que utilizaba técnicas bastante explícitas en busca de estímulos para crear. Muchos de esas incitaciones forzadas, te obligaban a sentir y percibir cosas que en mi caso, no tenía ningún deseo de experimentar. Hablo de situaciones límites, como leer sobre abuso sexual de un niño a otro, como de subir a lo más alto de un edificio, ponerse en el tope y escribir sobre el vértigo, etc. En ese momento con toda mi convicción me enfrenté duramente a aquel profesor, quien a su vez, rígidamente respondió una serie de fundamentos bastante dudosos y analizables, como el creer, que necesariamente uno tiene que sobrepasar sus propios límites que se autoimpone para descubrir (se)…

En desacuerdo con tener que experimentar lo que otro creía bueno para mi, decidí consultar a otros profesores del ramo, como a parientes cercanos. Algunos decían que mientras más rechazo tuviera, implicaba mayor esfuerzo, pero a la vez sin duda, mayor aprendizaje. Sin embargo cuando algo comienza a sobrepasar límites, en lo personal, busco refugio y soluciones.

En el caso de composición, me enfrenté con distancia a esas situaciones y sin duda tuve una respuesta mediocre. No quise exponerme. En la vida en cambio, muchas situaciones no las he podido escoger, y ciertamente si sé que ha pasado. Todo aquello porque mi forma de ser, es muy extrema frente a lo sensitivo, mi forma de mirar la vida es completamente distinta a las de otros. Pero sin embargo no soy el único, y según eso voy a definir dos tipos extremos de personalidad sensitiva (cualquier semejanza con personas vivas y cercanas, es sólo coincidencia):

Personas resistentes o insensibles: (le doy las dos lecturas para que haya un margen) sería quienes para buscar un cosquilleo en el estómago necesitan ver las cosas en su asimilación más compleja y escalofriante. No les basta con lo que viven, disfrutan los detalles más relamidos, cómo de algunos tópicos contemporáneos, ya sean temáticas densas como el origen del universo o la conducta del caos. .

Personas hipersensibles o permeables: en el otro extremo, están quienes les afectan las cosas de forma más intensa, a veces desproporcionada. Se caracterizan por ser los graves de la situación, ya que son enfermizos por el detalle. Son quienes disfrutan más que nadie con la literatura “amable”, con lo mesurado en general. Prefieren la música Barroca y lo tonal. Disfrutan de la poesía pero no buscan la perfección racional, son sensitivos de alma y hueso, a pesar de que la lógica y la razón está altamente desarrollada, deciden visceralmente. Son personas que sufren más que las anteriores, lo que en muchos casos los lleva a experimentar situaciones complejísimas con algo que puede parecer muy sencillo, como el propio pensamiento y sus voces internas. Son amados como odiados.

Estados Intermedios:


Luego de estos perfiles, es posible que todos seamos un poco de cada estereotipo, pero ciertamente nos identifica más uno que otro.
Lo interesante es que a pesar de las diferencias, estas personas tienen que lidiar, convivir, pero muchas veces se produce un quiebre tremendo, puesto que a pesar que parecieran ser completamente distintos, no es así. Tienen muchas cosas en común, lo cual los irrita además. Ambos ven la vida con profundidad, con inspiración, con dedicación y son personas destacadas en lo suyo. Se pueden proporcionar conversaciones intensas y maravillosas si se logran dar. En ese caso, generalmente el 2do queda un poco mareado con el 1ero, como el 1ero un poco escéptico de los argumentos del 2do, pero ambos reconocen en una mutua admiración, que son respetables y que posiblemente podrían ser muy buenos parnets en un trabajo, sólo si estuvieran incomunicados por cierto.


Existen diferencias y por suerte las hay, de formas de ser, sentir y ver la realidad. Sin embargo cada uno tiene los ojos puestos en detalles diferentes y nuestra necesidad de hacer ver al otro lo que uno cree es tan fuerte, que eso altera nuestra comunicación, ya que pocos estiman que lo que piensa el otro es más acertado que la propia visión.

Simplemente a veces no podemos estar de acuerdo y las posibilidades de llegar a un consenso son complejas, y sin querer coartar el diálogo, creo que a veces no sacamos mucho con desgastarnos tratando de que otros vean las cosas como las vemos, porque simplemente tenemos que asumir que miramos diferente. No por eso, negarnos a escuchar otra visión que nos puede dar un matiz que nunca se nos hubiera ocurrido.

Las diferencias de percepción son interesantes y lo más probable es que si estuviéramos más informados, podríamos convivir de mejor manera, asumiendo que los parámetros son siempre subjetivos, que no existe lo bueno y lo malo, y que necesitamos sin embargo consensos y aprender nuevas formas de mirar y sentir. Hay tanto que aprender.

Pablo Ossandón

5.01.2005

Lo asi llamado "normal"

Sociedad Moderna I
LO ASI LLAMADO “NORMAL”


Hay ciertas imágenes que a veces despiertan curiosidad, y por suerte todavía me pasa. Hace poco estaba en un recital, un concierto del trovador Cubano Silvio Rodríguez, que presentaba su último disco, “Cita con ángeles”: los arreglos precisos, una instrumentación interesante. Un trabajo bien presentado, pero tal como lo es en su mayoría el arte en Chile, era caro y excluyente.

La entrada más barata costaba 13 mil. Nosotros teníamos que llegar temprano para tomar ubicación, los que tenían Cancha y preferencial no habían llegado, podían esperar hasta minutos antes del concierto.

Ya sentado esperando, mi mirada se desprende un momento y percibo aquel estadio de otra manera…, algo me señalaba su forma, el cómo se estaba dando aquella situación tantas veces vivida, que de pronto como en una escena surrealista, aparece diferente…, una imagen sacada fotográficamente de su contexto… al notar la forma del estadio, al entender que estaba sentado en una ubicación y que los roles estaban designados, y que debía asumir el mío.

Estaban los guardias con su uniforme, los vendedores de bebidas con delantal rojo, el publico distanciado por rejas, los encargados del espectáculo con una credencial colgando y los músicos en el centro del foco.

Esa visión, me pareció el reflejo más terrible y real de una sociedad dividida por sus clases sociales, del beneficio en pro del dinero, de las distancias, de las posiciones, donde existen atribuciones y diferencias de castas no asumidas pero igual de reguladas. Estaba sintiendo un reflejo espantoso, un cuadro demasiado explícito y aterrorizante de las divisiones sociales y económicas, tan claras. Aquel espejismo era complejo de asumir, sobre todo si sentía que donde estaba sentado, en relación a los otros espectadores, podía acercarse a un reflejo de la posición social a la cual pertenezco.

Si bien es cierto que esto pasa siempre en el arte, como en el deporte y que responde a una lógica, de quien tiene más, aporta más, y el que tiene menos, se le cobra el mínimo, de esta forma, ese aporte se le retribuye según su cercanía al espectáculo. Sin embargo, creo que a veces asumimos cómo “normal” cosas que no lo deberían ser.

Por poner otro ejemplo.

En Córdoba visitando una casa Colonial Jesuita del s.XVI le preguntaba a un amigo si había existido alguna vez una civilización, cultura, pueblo, tribu, lo que fuera, en la cual, no hayan existido las clases sociales. Dudó mucho, y no me dio una respuesta clara, creo que nombró a los egipcios y a los hindúes, que mantienen roles sociales pero no por economía, sino porque sus religiones implican un rol. No satisfecho con ello recorrimos la casa.

Fue un poco terrible cuando me percate que en su interior mantenía una forma que aún se conserva en nuestra sociedad actual, sólo nos dignamos a cambiarle el nombre. Había piezas de costura, de niños, la cocina, los comedores y piezas de esclavos. Era una típica casa de ricos de esa época. Me aterró recordar la casa de un familiar que tiene como tantas familias, empleada puertas adentro. Naturalmente hice la relación de la pieza de empleada con la pieza de esclavos…, y creo que hizo clic en mi cabeza algo que nunca había puesto en duda.


¿es normal que alguien nos haga el almuerzo y nos limpie el baño para que nosotros hagamos otras cosas?

Estamos acostumbrados y salir de la costumbre es un desafío…, es complejo. Todo rol debe ser digno y respetado, y sobre todas las cosas deberíamos poder optar a roles diferentes. Cuanta de las diferencias sociales, no son más que el simple resultado de generaciones y generaciones de modos de vida causados por las mismas diferencias de clases sociales.

Todos nos necesitamos. Somos parte de una comunidad aunque eso no se perciba. Pero creo que existen graves problemas al no ser conciente de la vida. Al pensar que es “normal” porque estamos acostumbrados o porque son consecuencias enredadas, complejas, impuestas, ajadas desde la propia naturaleza del hombre.

Con eso nos permitimos no molestarnos por cambiar las cosas o pensarlas simplemente de otra forma. Es cómodo y más fácil sin duda, pero porque estamos en la otra mitad, como diría Violeta, que pasaría si se diera vuelta la tortilla.

Pablo Ossandón