5.16.2005

Amor y soledad, cap. I

AMOR Y SOLEDAD
Cap. 1 “De que hablamos cuando hablamos de amor”


En este capítulo voy a compartir dos teorías que aprendí en diferentes momentos de mi vida, que me han hecho entender de cierta forma el amor. Esto a modo de introducción para hablar de este tema tan intenso, complejo y universal donde es imposible plantear una verdad en un asunto que pueden influir dogmas culturales, religiosos y experimentales. Es por eso que al compartir mi visión, más que querer persuadir o definir una postura moral, es simplemente una mirada más. Como entiendo y veo el amor. 1er capítulo.

Cuando niño vivi una pérdida muy difícil, de alguien que quería mucho y falleció. En eso entonces el dolor era incontenible, y muchos de los rituales tradicionales, vestirse de negro, tomar té y hablar de la persona, no eran lo suficientemente efectivos. Un psicólogo reikista, en una de las pocas cosas asertivas que me dio, fue compartir una bella explicación de cómo él entiende el sentimiento a la muerte. En esos días me dijo algo así…

“todas las personas llevan un lazo que las une. Ese lazo es de energía, imagínatelo como un cordel que va desde tu ombligo al ombligo de otro ser. Según el tipo de relación que tengas, según cuanto afecto hay, según cuanta empatía… ese lazo es diferente. Es así como existen lazos anchos, como otros delgaditos, como el que tendrías con alguien que esta sentado en el colectivo y no intercambiaste más que una palabra. Cuando alguien muere, ese lazo se corta. Y es por eso que sentimos un dolor intenso, que justamente se intensifica en la zona del plexo solar (ombligo) y todos los rituales tradicionales como los que te enseñaré, son necesarios para sanar la herida que queda.”

Gráficamente la explicación me ayudo mucho. Significa visualizar de cierta manera lo que sentía que era más bien inasible. Luego entendí que eso no sólo pasa en la muerte, si no que en cada separación. Sea un viaje largo de un familiar, sea el fin de un pololeo, sea la separación de una amistad, sea la muerte.

Desde entonces, la forma en que me enfrento a ese dolor es similar, pero también, la forma en que entiendo al amor, es distinta, muy de piel y espiritual, mágica e intrínseca.

Mucho tiempo después, un profesor de Epistemología, Jaime Villegas, un día en sus efusivas clases nos dio la siguiente definición, separando lo que muchas veces confundimos, palabras que utilizamos desmesuradamente sin saber bien que dicen, como AMAR, QUERER, ENAMORARSE…, como buen estudioso, primero nos informó de algunos detalles y explicaciones de las palabras, como anécdotas históricos. Recuerdo especialmente, cuando nos contó que antes del romanticismo no se ocupaba la palabra amar entre seres humanos. Era una condición que se preservaba sólo en amor divino, cuando se ama a dios. Luego aparecieron las primeras obras literarias que hablaban de amor entre seres humanos, lo cual provocó un escándalo en su tiempo.
Más tarde nos describió ciertas definiciones que él había concluido en su vida, que desde luego se complementa con lo ya expuesto. Eso sí, como nos las anoté, pueden haber variado en mi memoria en los años, por lo cual cito al profesor y a su idea, y a continuación las entrego expresadas y procesadas por mi propia experiencia.
Las definiciones son las siguientes:

El querer: querer es un estado pasivo. Esto quiere decir que uno no necesita que otra persona te quiera ni responda de la misma manera, porque cuando uno quiere da..., no exige de vuelta. Es decir, querer no implica una exigencia, no requiere un compromiso, como tampoco cohesiona la libertad. Querer es un estado de armonía que se refleja en otra persona, ya sea un familiar, un primo, un amigo; como también en una planta, un animal, un objeto apreciado, etc.

Obviamente cuando hablamos de relación implica 2 o más formas de querer, por lo tanto se adquieren otros valores que pueden entorpecer el sentimiento, como también atribuciones culturales de nuestra época, como el materialismo. Por supuesto que cuando este vínculo se rompe, el lazo en nuestro ombligo comienza a tirar (una cuerda que esta rota, suelta, y eso duele)

El Enamoramiento: Sentirse enamorado probablemente debe ser la sensación más agradable. Es cuando las hormonas, junto a muchos otros factores (como cada uno lo quiera ver: químicos, naturales, místicos, la otra mitad de la manzana, etc.) provoca un estado alterado en el cual se produce mucho placer, muchos sentimientos y brotan de aquello largos abrazos, besos, cartas, canciones, poemas y en casos mas graves, otras cosas que pueden ser bastante osadas y ridículas, pensándolo tiempo después. Aquel estado provoca una euforia candente, que estimula todo. Personalmente creo que uno puede enamorarse, con todas sus letras y no ser correspondido, lo cual, a ese estado eufórico le agrega uno nostálgico, quizás más efusivo aún. Esa conjetura no es agradable y puede ser incluso riesgosa en los más apasionados y lamentablemente se presenta más que el enamoramiento mutuo, que es lo riquísimo y posiblemente el estado que ha surtido mucho arte admirable. (ya sea en su esplendor o en un trágico fin)

El enamoramiento tiene un alto grado de ansiedad, por lo cual muchas veces se toman decisiones no muy bien evaluadas después, el profesor daba el ejemplo de que si un matrimonio le decía que se iban a casar, porque estaban enamorados.., él no les veía mucho futuro… y explicó porque: si bien es un estado pleno, si bien es un estado increíble, es breve y a veces hasta fugaz. Cuesta entenderlo pero este ejemplo lo demuestra.

Si uno conoce a alguien que te entusiasma muchísimo y que quedas involucrado, que no puede sacártelo de la cabeza, y poco tiempo después, comienzan a pinchar, de a poco, todo es perfecto, todo calza, su sonrisa con la tuya, las manos, los colores, las miradas, quieres estar con él, llamarlo, verlo, estas con ansiedad, estas preocupado de cómo verte, de que te dirá, de lo que sea. … en ese estado, sientes algo fuerte, …pero que pasa, si luego de un par de días, saliendo de tu casa, lo ves con otra persona en algo parecido a lo que viviste con él…, ese amor, se convierte repentinamente, de la forma más sorpresiva. Ya sea en odio, en ira, a veces en descontrol, otras en desilusión, quizás todas las anteriores, y es muy poco probable que esa relación tenga solución, que en tan poco tiempo se enfrió y se tiñó de ocre para siempre. (una cuerda rota no muy larga).

Entonces aquella pareja que se casa porque se siente feliz del otro, es posible que en un corto tiempo si no son capaces de amar o quererse, ese amor por alguna razón se va a caer, y aunque uno resista, y prefiera seguir con esa persona a experimentar la soledad, el enamoramiento se acaba, entonces que nos queda…

El amar: Sinceramente el profesor habló de un amor que desconozco, que creo que es un poco enfermizo si no es correspondido y quien lo experimente puede en el peor de los casos terminar en un manicomnio. El expresó sobre el amor absoluto, cuando simplemente nada ni nadie puede borrarte ese ser de tu ser. Es decir, y es bueno diferenciar, no es una obsesión patológica cualquiera, es parte de tu vida, cuando escribes, escribe contigo, cuando duermes, lo sientes dormir, cuando estudias, está ahí…, no te deja sólo, como la peor sombra que ni a medio día se extingue.(Definitivamente amarrados)

Su ejemplo creo que no es muy grato. Pero yo agregaría otra forma de amor, que es mas bien un acuerdo, que es más bien un pacto. Me refiero a cuando dos personas se entregan, se aceptan y según sus valores se respetan, desde luego, incentivan para que ese amor, los lleve a estados de romanticismo, enamoramiento, sin duda esas personas se quieren, al extremo de no necesitar que el otro esté siempre ahí, porque sabe que su amor existe. Todo parte del enamoramiento absoluto y luego de la capacidad de amarse.
Puede que ese tipo de amor sea escaso, pero me rehúso a creer que no existe.


En fin, estas definiciones pueden chocar un poco con el uso que le damos a esas palabras, recuerdo que dije te amo desde muy chico…, creo que a veces es bueno entender el significado de lo que uno dice, además puede provocar serios enredos. Retengo cuando niño, que besé a una niña de mi curso, entonces feliz le dije a mi hermano mayor que había tirado con una amiga…, su cara fue de espanto precoz, ya que para él y para su generación tirar es tener sexo.., en fin.., quizás que dicen los adolescentes de hoy.

Acabo de nombrar la palabra sexo, y no quiero referirme a ese tema de forma seria aún, ese es tema para otro blog. Lo que puedo decir, es que personalmente creo que el sexo puede ser un acto tanto como rutinario como cúlmine de una relación, creo que vivir una sexualidad sana implica muchas cosas, diálogo, descubrirse, entenderse, hay excepciones de cuerpos que se entienden mágicamente, pero no se si eso siempre es hacer el amor.

Hay personas que pueden desasociar el sexo y el amor, y quienes simplemente no pueden. Esta diferencia no es menor, y más que definirnos como cartuchos o modernos, habla de la propia naturaleza, de cómo entendemos ese espacio. Pero no quiero hacer un juicio, hoy en día se ha evolucionado mucho en contar con mucha información al respecto, desde la más romántica a la más física. Todo es respetable
Lo triste es cuando hay confusión, por ejemplo que tú ames a alguien y experimentes en la intimidad y no se da lo que esperabas. Cuando uno quiere amor y el otro quiere sexo.
Esa experiencia puede ser terrible, hasta traumante. Cuando esperas amor y el otro espera placer. Por un lado, uno no entiende como la otra persona gime sin mirarte, sin abrazarte, o decir te quiero y en cambio la otra persona, no comprende tanto rollo, el porque no vivir al máximo el placer y no opacarlo con discursos y cosas complejas como el amor.

En fin, difícil tema…, pero bueno, esta es la primera pata, la teórica, bien distinto es la concreta, la que nos toca. A veces podemos teorizar, pero es complejo, sobre todo ante tanta soledad que nos asedia. De eso se trata el próximo blog de esta sección Amor y Soledad.

Pablo Ossandón

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