
Por medio de la “evolución” de las sociedades modernas, vemos los avances como los riesgos de vivir en un sistema como el que nos ha tocado. Se suele renombrar sociedades que lograron ciertos avances hoy perdidos, en casi todos, pueblos gobernados por grandes inspirados y no por personajes mediáticos.
Una de las razones principales, es que la sociedad hoy es democrática. Junto a ello, la frase popular “cada pueblo tiene el gobernante que merece” se hace cada vez más lógica. Ya no existen, o cada vez menos, castas reales, sangre azul (por suerte), y cada vez menos grandes inspirados que evoquen a las masas.
En sociedades en busca de libertades individuales, deja en consecuencia sin grandes apoyos a sus ciudadanos. La evolución de los derechos humanos y las leyes civiles, permiten a su vez que el ciudadano cada día tenga más poder sobre su vida, y sin negar lo necesario de esa premisa, de a poco, el ciudadano es un individuo solo, responsable de todos sus actos, y la sociedad un grupo administrativo de poderes fácticos que no responde por sus actos.
En este punto quisiera detenerme para decir que es un grave error.
Todo grupo social debe ayudar a construir de la mejor manera a sus ciudadanos y será siempre responsable de él. Un ejemplo interesante es la delincuencia. Cuando vemos cárceles, es cuando está fallando todo el sistema. Todo delincuente es secuela y consecuencia de la misma sociedad y su conjunto, por lo cual todo acto que atente contra un grupo social, más allá de un castigo, el mismo sistema debe hacerse cargo de su parte.
Por otra parte, como no creo en “lo bueno y lo malo” pienso que el delincuente, en la gran mayoría de sus casos, es una persona que por diferentes razones su actuar es descompensado de acuerdos éticos o lógicos, y buena parte de los casos son personas además descompensadas químicamente (hoy parte de los tratamientos en las cárceles son dar químicos: antisicóticos, ansiolíticos, etc.)
De esta forma podemos pensar en un violador. Más allá de lo que posiblemente la persona haya vivido, su consumo de droga si existe y su historial personal, para llegar a ese actuar, hay alteraciones de lo que entendemos por “normal”, y si esa persona hubiera tenido un tratamiento adecuado no sucedería.
Por lo cual, en estos casos, la política debe estar dirigida a la prevención. Deberían haber organismos comunales, en donde toda persona pueda hacerse un exámen bioquímico confidencial, entre tantas cosas.
Existen por cierto otro tipo de delicuencia, como un grupo que bajo ideas de algún tipo, justifica actos delictivos. Este tipo de casos no responde a una patología, pero si a un nuevo acuerdo, una nueva verdad de las cosas, entre un grupo determinado de personas.
Aquí el tratamiento es complejo, sólo creo que las penas deben ser tan claras que los libres pensadores sepan que su libertad de acción se acaba cuando trasgreden normas básicas de las libertades de otro.
Sin embargo, en todos los casos: en la delicuencia, en la cesantía, en la pobreza, y en todo lo que nos molesta de nuestra sociedad, debemos saber que sí, SOMOS RESPONSABLES, y parte de ella. Que la función del estado debe asumirse como cómplice de cada una de estas, puesto que una inmensa mayoría de personas nacen sanas, pero enferman en este tipo de sociedades.